Infusiones

Historia de las infusiones

Infusiones muy variadas y saludables de Teterum. El hábito de consumir infusiones en tus rutinas diarias te ayudará a cuidar tu organismo y proteger tu salud.

Es difícil datar el origen de las infusiones en la historia. Si entendemos por infusión toda aquella bebida que se extrae de remojar las hojas, flores o frutos de una planta, entonces nos debemos remontar al origen del té, que se data hace varios milenios a.C. en la antigua China.

Sin embargo, conviene aclarar que el té y las infusiones son cosas muy distintas. Por un lado, el té es toda aquella bebida que se extrae de remojar las hojas de la planta del té, es decir, la Camellia sinensis, que aporta al preparado unas condiciones aromáticas y unas propiedades para la salud muy particulares.

Sin embargo, por infusión entendemos la bebida que procede de remojar las hojas, flores o frutos de cualquier otra planta y, por tanto, no tiene teína. En este amplio grupo entrarían bebidas tan diversas como el Rooibos, la manzanilla, el poleo-menta, el mate, el tomillo y un largo etcétera. De ahí la dificultad de establecer una fecha histórica de origen, pues cada bebida procede de una cultura diferente. Por ejemplo, el mate era consumido ampliamente por los indígenas guaraníes en Sudamérica y el Rooibos por parte de la población autóctona en Sudamérica. No obstante, se trata de bebidas muy tradicionales y usadas en muchos casos con fines terapéuticos.

Producción de las infusiones

La producción de las infusiones es igualmente muy variada, sobre todo en cuanto a su distribución geográfica. Por regla general, no requieren procesos muy complicados de preparación: normalmente se ciñen a la recolección de las hojas o las flores para posteriormente proceder a su desecado. En algunos casos, la parte de la planta a tratar es la raíz, como ocurre con la valeriana.

En el caso del Rooibos, la zona de producción se localiza en la región de Cederberg, en la Provincia Occidental del Cabo (Sudáfrica). A miles de kilómetros de distancia, en el continente sudamericano crece el arbusto del mate y el lapacho o ‘árbol de la vida’. En el primer caso, la principal zona de producción son algunas provincias argentinas, el este de Paraguay y regiones fronterizas de Brasil. En el segundo caso, la zona de cultivo es más amplia, desde el Caribe al centro y norte de Paraguay y Argentina.

Por su parte, la manzanilla se desarrolla ampliamente en zonas de clima mediterráneo mientras que las infusiones de fruta son aún más variadas: el hibisco tiene gran arraigo en las regiones del Nilo (Egipto y Sudán), mientras que Turquía es la cuna del té de manzana, por ejemplo.

Propiedades de las infusiones

Cada infusión tiene unas propiedades diferentes, aunque siempre muy beneficiosas para el cuerpo humano. No hay que olvidar que hasta la irrupción de la medicina moderna, estas plantas se empleaban como base principal de la medicina tradicional. Aún hoy son muy empleadas con fines terapéuticos en medicina alternativa.

 

Las infusiones de frutas se caracterizan por su alto nivel de minerales y vitaminas, y esto hace que la mayoría de ellas sean muy buenas para mejorar los procesos digestivos. En el caso del lapacho, una de sus principales propiedades es reforzar el sistema inmunológico y es especialmente efectivo para evitar infecciones virales o bacterianas. Además es un poderoso analgésico y revitalizante. El mate es también conocido por sus efectos estimulantes y antioxidantes. Además, muchas de las infusiones son diuréticas.

 

En cuanto al Rooibos, podemos hablar de una de las infusiones más completas del mercado: propiedades anti-cancerígenas, anti-estrés o dietéticas se suman a su capacidad de prevenir enfermedades cerebrales degenerativas, cardiovasculares y óseas, como el Alzheimer, el Parkinson o la osteoporosis.

Preparación de las infusiones

La preparación de las infusiones depende de cada tipo y de cada gusto personal. El método es siempre el mismo: calentar el agua, normalmente llevándola a ebullición, y dejarla remojar durante unos minutos. En el caso de que se empleen hojas a granel, siempre más recomendable, habrá que prestar especial atención a filtrar bien el contenido antes de servir.

 

Por regla general, las infusiones admiten mayor libertad de preparación que en el caso de los tés, que han de respetar un tiempo y una temperatura concretos para que el resultado final no sea amargo o desagradable al paladar. Por ejemplo, las infusiones de frutas admiten tiempos de remojado más largos, de hasta diez minutos incluso para poder extraer todo el sabor presente en las hojas o en el preparado en sobre.

 

Algunas infusiones admiten también más libertad en cuanto a la fase de endulzado: casos como el Rooibos o el mate pueden tomarse directamente solos, ya sea porque su sabor es suave o porque se prefiere un regusto amargo. En cualquier caso, las opciones más comunes para endulzar la bebida son el azúcar, la miel o el edulcorante, mientras que en ocasiones se suele recurrir a la leche para suavizar o aligerar la infusión.