Té Azul

Historia del té azul

El té azul, también conocido como té Oolong, es uno de los más clásicos en China, auténtica cuna de esta bebida. Sin embargo, los expertos no se ponen de acuerdo en sus orígenes, que mezclan datos evidentes como sus zonas de producción con leyendas tradicionales propias de la cultura oral.

 

Por un lado, se indica que el té Oolong tiene sus orígenes en el monte Wuyi, como demuestra la mención que se hace de él en la Canción de Té Wuyi, nombre con el que se conocería en sus comienzos al té azul. También se apunta a que se popularizó como auténtico tributo en ocasiones señaladas, sustituyendo al pastel de té del dragón-fénix. De hecho, se especula con que el aspecto de sus hojas, largas, curvas y oscuras, hicieran recordar a un dragón y se utilizara este nombre para referirse a la bebida. Más propio del imaginario colectivo tradicional parece la leyenda que habla del campesino Wu Liang (que derivó en Oolong) que descubrió el proceso de oxidación de las hojas de forma casual, después de una distracción durante su jornada de recolección.

Producción del té azul

Como decíamos, una de las regiones de mayor producción del té Oolong y, probablemente, la más antigua de la historia es el monte Wuyi, que se sitúa al norte de la provincia de Fujian, al este del país. Otra provincia en la que también se produce gran cantidad de té azul es Guangdong, al igual que la isla de Taiwán. Dentro de esta última se dan diferentes variedades, en función de las condiciones geográficas y climáticas en las que crezca la Camellia Sinensis. Menos famosos pero con grandes particularidades son el té Oolong vietnamita, el tailandés, el africano (principalmente en Kenia) y el nepalí.

 

En cuanto a su proceso de producción, el té azul es muy especial. Se trata de un té semi-fermentado, es decir, con un grado de oxidación intermedio entre el té verde (sin oxidación) y el negro (máxima oxidación). Esta semi-fermentación ha de comenzar justo después de su recolección: se dejan marchitar las hojas a la luz del sol, se procede al agitado de las mismas dentro de cestas para romper los bordes exteriores y después se dejan secar. Además, se les sigue aplicando un movimiento especial durante un par de horas hasta que adquieren un tono amarillento. En Taiwán, esta fase es más larga y las hojas toman un color más oscuro.

Propiedades del té azul

Precisamente por ser una solución intermedia entre el té verde y el té negro, el té Oolong comparte muchas de las propiedades de ambas bebidas y se convierte así en una de las variedades más completas en cuanto a beneficios para la salud.

 

Uno de los principales beneficios es el cardiovascular: el té azul actúa directamente sobre el llamado ‘colesterol malo’ y reduce sus niveles en sangre. Por tanto, el riesgo de padecer ataques al corazón es también menor. Muy relacionado con ello está la quema de grasas que este té estimula, por lo que también se puede considerar un aliado a la hora de reducir peso.

 

No menos importante es su efecto fortalecedor de los huesos, lo que sirve para prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis. La salud bucal también sale reforzada con un consumo regular de té Oolong, sobre todo combatiendo la caries dental. Tan completo es el té azul que incluso se recomienda como tratamiento herbal alternativo en los casos de diabetes de tipo 2. La piel es otra parte del cuerpo que sale beneficiada con este té azul: se mejora su pigmentación y se da un efecto anti-envejecimiento. Además de todo ello, ayuda a mantener la concentración y a mejorar la agilidad mental sin ser agresivo con el sistema nervioso, pues contiene menos cafeína que el café.

 

Por último, cabe citar las investigaciones que se están llevando a cabo para determinar su efecto anti-cancerígeno, como indican algunos estudios estadísticos.

Preparación del té azul

La preparación del té azul no difiere mucho del resto de variedades de té. La única premisa es respetar el tiempo que necesitan sus hojas para infusionar, la temperatura del agua y las proporciones de agua y té. Cualquier variación sobre ello producirá cambios en el gusto y el aroma, algo que también puede buscar voluntariamente el usuario. Como regla general, se recomiendan unos 12-13 gramos de té por cada litro de agua, con un tiempo de reposo de unos 9 minutos. La temperatura del agua debe estar entre 90 y 100 ºC.

 

El té Oolong es uno de los que mejor se adapta a las recetas en frío. En este caso, es recomendable buscar un resultado más fuerte a priori, con más té de lo habitual, pues a la hora de servirse se hará con hielo, que irá suavizando el sabor a medida que se va derritiendo. Y tanto si se toma en frío como en caliente, el té azul siempre es mejor a granel, filtrando las hojas con un colador tras el tiempo de reposo.

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