Té Rojo

Historia del té rojo

En Teterum tienes excelentes y variados tés rojos de calidad. Té rojo puro o aromatizado con diferentes sabores. El té rojo despierta tanto como un té negro y también tiene antioxidantes como el resto de tés. Pero los tés rojos aportan una propiedad que es exclusiva suya: activan la producción de enzimas hepáticas por lo que son excelentes quema grasas y muy adecuados para la digestión y metabolización de grasas, así como muy adecuado para otros procesos desintoxicantes como por ejemplo para aliviar la resaca.

La historia del té rojo no es tan antigua como la del té verde, considerado el primer té que surgió en China. Sin embargo, estamos ante una variedad de gran tradición, cuya recolección y consumo se lleva realizando desde hace numerosos siglos.

No obstante, conviene aclarar primero qué es exactamente el té rojo, pues existen ciertas confusiones con respecto a su denominación en inglés y con respecto a la variedad Pu-Erh. Lo que en español conocemos como té rojo, en inglés se denomina dark tea y en chino es Hei Cha (cuya traducción literal sería té oscuro). Sin embargo, lo que en Occidente se conoce como té negro o black tea, en China se denomina té rojo (en mandarín, hóngchá). Por tanto, nos referiremos aquí al té rojo en español, dark tea en inglés y Hei Cha en chino.

El otro gran error es llamar Pu-Erh a todos los tés rojos. En efecto, el Pu-Erh es té rojo, de hecho el más famoso, pero solo es un tipo, puesto que existen otras variedades de té rojo, como el Liu Bao.

Las primeras noticias de recolección y procesado de té rojo datan de la dinastía Tang, que se desarrolló en China desde el siglo VII hasta el X. Desde el siglo XIV con la dinastía Ming, el té rojo dio un salto más allá de la nobleza y se comenzó a producir como fuente de beneficios económicos.

Producción del té rojo

El té rojo se produce principalmente en China, en la provincia sureña de Yunnan. Y más concretamente, en el condado de Pu-Erh, de ahí el nombre de la principal variedad del té rojo. Antiguamente, este té se conocía como té Ying-Shen, que hace referencia a la región a la que pertenece el condado Pu-Erh.

El té rojo tiene una gran particularidad, derivada precisamente de su proceso de producción: se trata de un té que no se toma fresco tras recolectarse, sino que experimenta un proceso de envejecimiento o fermentación que le otorga ese característico color oscuro o rojizo. Esta fermentación se realiza en barricas de bambú, dentro de las cuales se depositan en forma de bola las hojas de la variedad de Camellia sinensis existente en esta región. Este proceso puede durar de 2 a 60 años, dependiendo del productor y de sus técnicas, que normalmente quedan en secreto, aunque en los años 50 del siglo XX se estandarizó un método de producción como consecuencia de la fuerte demanda de los emigrantes chinos en Hong Kong.

Propiedades del té rojo

El té rojo comparte muchas propiedades con el resto de variantes de té, pero hay algunas por las que destaca en especial. Es el caso de su capacidad dietética. Un consumo regular ayuda a mantener la línea gracias dos motivos principales: el primero, porque propicia la quema de grasas, siempre y cuando se beba antes de las comidas y se combine con hábitos de vida saludables, como una alimentación equilibrada y la práctica de ejercicio. El segundo, porque contribuye a absorber los azúcares y los triglicéridos. Esta tarea se realiza en el intestino delgado, por lo que otra consecuencia positiva es que regula la actividad de este órgano.

Otra propiedad importante es la de cuidar la salud bucal. Aunque su efecto no es directamente blanqueador, sí combate la placa bacteriana y evita la aparición de caries. Además de ello, también se han probado sus beneficios en la prevención de la esclerosis, de trastornos cardíacos y de enfermedades respiratorias, entre otras afecciones. En general, se considera al té rojo como un buen aliado para fortalecer el sistema inmunológico.

Preparación del té rojo

La forma de preparar un té rojo depende de los gustos de cada persona, ya sea en cuanto a la temperatura, al periodo de infusión y a la cantidad de azúcar. En cualquier caso, lo más común en la elaboración de esta bebida es llevar el agua al punto de hervor (100º) y dejarlo infusionar unos cinco minutos antes de servir. Por supuesto, siempre es mejor emplear té rojo a granel que en bolsitas, pues el resultado es más natural. En cualquier caso, cada pack de té rojo incluye unas breves indicaciones sobre la temperatura y la cantidad de agua o el tiempo de infusión.

En el verano, una de las variantes preferidas por los amantes del té rojo es elaborar té frío con esta bebida. El sistema de preparación es el mismo, aunque se recomienda que proporcionalmente haya más té o menos agua, para que la mezcla inicial sea más fuerte. Esto luego se compensa en la fase final del proceso, cuando se añaden los hielos para servirse bien frío. El té rojo frío admite gran cantidad de ingredientes como acompañamiento, ya sea fruta en trocitos o en batido, especias exóticas u hojitas de menta, por citar algunos ejemplos.