Té Verde

¿Quieres descargarte la Guía definitiva del Te Verde ?

Historia del té verde

El té verde, que tiene el honor de ser el té más antiguo, es probablemente la variedad que se topó en 2737 a.C con el emperador Shen Nung en la famosa leyenda: mientras hervía agua bajo un árbol de té silvestre, la brisa hizo caer algunas hojas en su preparado. El resultado le pareció tan rico y reconstituyente que pronto se aficionó a él y ordenó promoverlo.

 

Con el paso de los siglos, el té verde fue saltando barreras. Primero, de las clases altas a las bajas. Y después, de China a más allá de sus fronteras, empezando por Asia y siguiendo por Rusia y por Europa gracias al boom del comercio durante la Edad Moderna. Por entonces, sirvió como método de prevención del escorbuto para los marineros que navegaban por ultramar. El colonialismo del siglo XIX también ayudó a popularizar aún más esta bebida, sobre todo en el norte del Viejo Continente.

 

Tal importancia alcanzó en China, que a su sombra se desarrolló una de las industrias tradicionales chinas más importantes: la de la porcelana, el material idóneo para servir el té. Actualmente es una de las bebidas más populares del mundo y está viviendo una segunda edad de oro gracias a sus numerosos beneficios para la salud.

Producción del té verde

Además de ser la variedad más antigua, el té verde es también el té más producido del mundo y se estima que una quinta parte del total que se consume actualmente responde a esta variedad. Por supuesto, el principal productor de té verde es China, cuna de esta bebida. Y dentro de este país, las provincias de Zhejiang, Hubei, Henan, Jiangsu, Jiangxi y Anhui aportan decenas de sub-variedades distintas.

 

Japón es también un país en el que el té verde es bebida nacional. En Kioto y Fukuoka se concentran algunas de las mejores cosechas. Algunas de las variedades con mayor fama hoy en día provienen precisamente del país nipón. Es el caso del Sencha, el Matcha o el Genmaicha.

 

El sudeste asiático e India son las otras grandes regiones productoras y consumidoras del té verde. Ceilán, la antigua denominación de Sri Lanka, ha dado nombre a un tipo de té y en Vietnam también hay mucha tradición con respecto a esta variedad.

Propiedades del té verde

La gran característica del té verde es que se trata de una variedad no fermentada y muy poco oxidada, lo cual tiene beneficios en cuanto a sabor y en cuanto a salud. Una de las propiedades más valoradas de este tipo de té es su capacidad dietética: tomar regularmente esta bebida ayuda a quemar grasas y, por tanto, a perder peso más fácilmente.

 

También son destacables sus beneficios en relación a los huesos: no solo se fortalecen sino que además sirve para prevenir algunas enfermedades óseas, como la osteoporosis. Y uno de los aspectos en los que hay depositadas más esperanzas es en su capacidad anticancerígena: son muchos los estudios que se están llevando a cabo para determinar qué nivel de prevención aporta el consumo del té verde y qué capacidad tiene para mitigar los síntomas en pacientes con la enfermedad.

 

Otro beneficio no menos reseñable es su capacidad para prevenir y combatir los resfriados gracias a que es una bebida rica en vitamina C, sobre todo la variedad Sencha. La salud bucal también sale reforzada, pues esta bebida combate la aparición de enfermedades dentales, como la caries. Además, en contra de lo que muchas personas creen, el té verde no es diurético, por lo que puede servir como una sabrosa forma de hidratarse, especialmente en verano. Y cómo no, una buena taza de este té es relajante y ayuda a mejorar la concentración.

Preparación del té verde

La preparación del té verde es muy sencilla. Para garantizar un resultado óptimo, es conveniente prestar atención a cuatro aspectos: el equilibrio entre la cantidad de agua y de té a emplear, la temperatura a la que se ha de calentar el agua, el tiempo que se ha de dejar infusionando el té y el formato del té que utilicemos. A este último respecto, es más recomendable utilizar hojas a granel y en trozos relativamente grandes, puesto que con las bolsitas el sabor se vuelve menos natural y más industrial. En cuanto al tiempo y a la temperatura, conviene consultar el propio envase, mientras que las cantidades son más subjetivas y dependen de cuán fuerte o ligero se desea el té.

 

Por último, mención especial merece el té verde frío. Esta variedad de té es una de las que mejor se adapta al verano: su preparación es similar al té tradicional, aunque finalmente se refrigera en la nevera y se sirve con hielo para conseguir un efecto más refrescante. Frutas de temporada y de todo el año, como piña, naranja, melón o manzana, son compañeras ideales de este té, ya sea en forma de batido o en trocitos. 

¿Quieres comprar Té Verde ?Hay 29 tés verdes